Nacido en cuna de hosteleros, Marc Vidal, heredó los fogones de un modesto restaurante de barrio en el que habían trabajado primero su abuelo y más tarde su madre. Allí adquirió la pasión por la gastronomía y se empapó de las raíces de la tradición culinaria española. Pero no se conformó con no salir del barrio, sino que decidió ponerse manos a los utensilios y llegar a ser uno de los chefs españoles más reconocidos a nivel internacional.